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Miércoles, 12 Agosto 2026 10:42

Lo que una IA puede descubrir de ti sin que se lo cuentes

Cada vez utilizamos más la inteligencia artificial para resolver dudas, organizar tareas, escribir textos o simplemente conversar. Pero mientras hablamos con estas herramientas, también estamos compartiendo información. Puede parecer que una conversación cotidiana no tiene ningún valor: no somos famosos, no tenemos información secreta y creemos que no hay nada que puedan robarnos. Sin embargo, la suma de pequeños datos puede revelar mucho más de lo que imaginamos.

Una conversación puede decir más de lo que parece

Una pregunta aislada puede parecer irrelevante. Sin embargo, varias conversaciones pueden mostrar dónde trabajamos, qué nos interesa, qué compramos, cuándo viajamos o incluso cuáles son nuestros hábitos.

Además del contenido que introducimos voluntariamente, los servicios de IA pueden recopilar determinados datos técnicos relacionados con su utilización. OpenAI, por ejemplo, indica que puede recoger información como la dirección IP, el dispositivo utilizado, las fechas y horas de acceso o la forma en la que interactuamos con sus servicios.

Una dirección IP no proporciona necesariamente una dirección exacta, pero puede ofrecer información sobre la ubicación aproximada desde la que se conecta un usuario.

¿Para qué pueden utilizarse esos datos?

La información recopilada puede tener diferentes usos dependiendo de la herramienta y de su configuración de privacidad. Puede utilizarse para proporcionar el servicio, mejorar los sistemas, mantener la seguridad o personalizar determinadas funciones.

En el caso de ChatGPT, los usuarios pueden decidir si sus conversaciones se utilizan para mejorar los modelos y gestionar funciones como la memoria. También pueden eliminar conversaciones o utilizar chats temporales.

Gemini, por su parte, permite gestionar la actividad guardada. Google explica que esta puede incluir conversaciones, archivos compartidos, información de uso y determinados datos de ubicación, incluida la dirección IP.

Esto demuestra que no todas las herramientas de IA gestionan los datos exactamente de la misma manera. Conocer sus políticas y configuraciones es fundamental antes de utilizarlas para información sensible.

El verdadero riesgo está en la acumulación

Quizá el problema no sea que una IA conozca un dato concreto sobre nosotros, sino todo lo que puede llegar a deducirse cuando se combinan muchos.

Saber que una persona vive en una determinada ciudad puede parecer poco relevante. Saber además dónde trabaja, a qué hora suele conectarse, qué lugares frecuenta, qué productos busca y qué temas le preocupan puede construir un perfil mucho más detallado.

Por eso, la frase “no tengo nada que ocultar” no significa necesariamente que la privacidad no importe. La información puede tener valor aunque no sea secreta.

¿Hasta dónde estamos dispuestos a compartir?

La inteligencia artificial necesita información para ofrecer servicios cada vez más personalizados y útiles. Al mismo tiempo, cuanto más le contamos, más información estamos poniendo en manos de una plataforma.

No se trata de dejar de utilizar estas herramientas, sino de decidir qué merece la pena compartir y qué debería mantenerse fuera de una conversación con una IA.

¿Crees que las ventajas de una IA personalizada justifican que pueda conocer cada vez más sobre nosotros, o deberíamos poner límites a la cantidad de información que estas herramientas pueden almacenar y utilizar?



Modificado por última vez el Miércoles, 19 Agosto 2026 12:01

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